Viernes , 27 abril 2018
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Quiero poder educar a mi hijo

Quiero poder educar a mi hijo

Hace más de 16 meses que me he separado de mi ex mujer. De esta fracasada unión, nació la luz de nuestra vida: un niño alegre y maravilloso, como todos los hijos son para sus padres.
En las “negociaciones” de acuerdo de separación comento la posibilidad de acordar una custodia compartida pero, por un error fatal por mi parte, me dejo convencer de la no idoneidad para el niño debido a los cambios de domicilio que ello conllevaría. Si no hubiese sido tan cobarde, no sé, quizá sólo se hubiese precipitado lo acontecido en el momento actual al solicitar el divorcio y modificación de medidas. En este primer acuerdo se estipuló que mi hijo podía compartir con su padre el 17,5% de su tiempo para poder educarle y crecer con él (más de uno pensará que soy un privilegiado). Durante estos 16 meses he sido feliz cada tarde de lunes y jueves cuando comparto con él 2,5 horas de merienda y juegos -“Piecito” nos acompaña- unas veces en el parque, otras en el centro comercial y las menos en casa; pero siempre con la alegría de estar juntos. Mi felicidad aumenta y considero que la suya también, cuando cada 15 días podemos dormir bajo el mismo techo la noche del viernes y del sábado; qué maravilloso es poder disfrutar del baño con tu hijo, compartir su cena y, como no, las noches con tos o fiebre.
El pasado viernes entro en la sala del juzgado solicitando que mi hijo pueda ser educado también por su padre: sin intención de reducir la pensión económica asignada, ni por ello minusvalorar a su madre, que es la mejor madre que tiene nuestro hijo. Solicito que nuestro hijo conviva alternativamente con cada progenitor durante 5 meses seguidos, pudiendo su madre disfrutar de su compañía, como yo lo hago ahora, de las tardes de los lunes y jueves durante el período en el que nuestro hijo conviva con su padre; y dejando los dos meses de verano como hasta ahora, 15 días seguidos con cada uno de los progenitores.
El juez me deja exponer la situación, pero la representante del Ministerio Fiscal considera que sería más lógica la petición si mi hijo tuviera siete años y no dos y medio como tiene ahora. Por lo que se pronuncia negativamente ante la posibilidad de compartir la custodia. Me gustaría saber qué criterio utiliza la representante del Ministerio Fiscal para valorar más positivo romper un hábito ya adquirido de convivencia con uno de los progenitores. Toda lógica sería que la ruptura del hábito se hiciera lo antes posible y no a la inversa.
¿Seguiremos los padres, varones, siendo unos meros visitadores de nuestros hijos? O, por el amor de Dios, ¿algún día alguien se dará cuenta que esta sociedad ha cambiado y que muchos padres -varones – hemos estado y seguimos estando implicados en la educación y desarrollo de nuestros hijos?
Raúl Davila Aparicio
Vigo
Asociación Catalana de Padres Separados

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