Martes , 23 octubre 2018
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Aumentan en Álava las falsas denuncias por maltrato para acelerar procesos de divorcio

Aumentan en Álava las falsas denuncias por maltrato para acelerar procesos de divorcio

Vitoria.- Es un fenómeno del que pocos quieren hablar, y quienes lo hacen para dar la alerta eligen el anonimato. Lo destapó por primera vez la jueza decana de Barcelona y explotó una fuerte polémica. Porque no existen cifras, tan sólo sólidas experiencias de magistrados, fiscales, abogados y asociaciones especializadas en malos tratos. Todos ellos dicen que cada vez son más las mujeres que, para acelerar los procesos de divorcio, se aprovechan del aumento de denuncias y de las ventajas de la ley integral de violencia de género para interponer contra sus parejas denuncias falsas por agresiones. “Siempre saldrán ganando, incluso cuando se enfrenten a un juez intuitivo que absuelva al presunto agresor. Saben que, tras someterlos a este cruel episodio, sus compañeros no volverán a pisar el domicilio familiar”, advierten los expertos consultados por este periódico.
Esta práctica para zafarse de hombres inocentes “ha llegado a Álava”. “Y no cesa”. Los especialistas entrevistados subrayan que “cualquiera puede ser víctima”. Los preferidos por estas mujeres, o por sus abogados sin escrúpulos, son “aquellos maridos de buen comportamiento pero con una forma de hablar agresiva”, aunque también pueden aprovecharse de “esos pedazos de pan a los que es muy fácil meterles un tanto, porque jamás se esperarían semejante falacia de la otra parte”. Eso sí, según los expertos, la capacidad de reacción de todos ellos, llegado el momento fatal, será mínima.
Desde que se interpone la denuncia por agresiones hasta que tiene lugar el juicio rápido transcurren 24 horas o, como mucho, 48. Cuando el último grano del reloj se precipite sobre la montaña de arena, casi todos los mancillados estarán perdidos. Según explican los especialistas consultados, “en ese periodo de tiempo resulta muy dificil recopilar pruebas que acrediten la falsedad de la denuncia”. La complejidad se dispara cuando las calumniadoras interponen su queja en sábado. Los acusados no tendrán forma de ponerse en contacto con un abogado para preparar su defensa y deberán confiar en la labor de uno de oficio.
Atenazados en el banquillo de los acusados, algunos de estos hombres sufrirán nuevas sorpresas. Los expertos afirman que existen mujeres que, además de acusar a sus compañeros de violencia psicológica, “se autolesionan para garantizar el éxito en su misión”. Según dicen, “no es difícil” conseguir un parte médico que ponga en entredicho la versión masculina. “Basta con acudir a los servicios de Urgencias de Osakidetza y aseverar que la agresión procede de la pareja”. Aunque los doctores no estén plenamente seguros de su versión, la mayoría pondrá el asunto en conocimiento del Juzgado de Violencia para que el magistrado dicte el veredicto.
La sensibilidad actual hacia los episodios de malos tratos constituye un arma letal para los falsamente acusados. “Es lógico que todas las entidades que trabajan en esta área decidan cubrirse las espaldas por si acaso, aunque tengan la convicción de que no ha sucedido nada”, argumentan los expertos entrevistados. Por fortuna para los hombres denunciados, estas mismas fuentes recalcan que el juez de violencia de género de Vitoria “es muy equilibrado, objetivo, razonable e intuitivo”. En otros partidos judiciales la tendencia a dar la razón a las mujeres, pese a la falta de pruebas, es tan peligrosa como indestructible.
Peligrosas consecuencias Sin embargo, retomar la rutina diaria es imposible para los hombres que han logrado librarse de una sentencia condenatoria. No quedan antecedentes penales, pero sí “dolor, resquemor y angustia”. Además, tras la separación, se quedarán sin casa, deberán pagar la mitad del crédito hipotecario a quienes trataron de aniquilar su honor y apenas verán a sus hijos. Muchos se precipitarán en profundas depresiones y requerirán eternas terapias psicológicas. Otros intentarán suicidarse. Y “algunos” se transformarán en lo que sus mujeres habían denunciado, violentos animales dispuestos a desahogar su rabia “como sea”.
“¿Quién no puede entender esa agresividad cuando, de la noche a la mañana, se convierten en presuntos maltratadores y a partir de ese momento sólo pueden subsistir?”, sostienen los expertos consultados, para quienes la Ley del Divorcio y la de Violencia de Género han creado un caldo de cultivo que no deja de engendrar “más y más hombres locos”. “Antes las mujeres estaba sometidas a los dictámenes masculinos y ahora sucede al revés. Hemos pasado de un extremo a otro, lo cual es muy peligroso”, advierten.
Los especialistas entrevistados abogan por crear un tribunal que atienda a todos los posibles afectados por la violencia en el hogar, ya sean hombres, mujeres o hijos. La iniciativa favorecería, además, a algunos de esos varones denunciados, que, en muchas ocasiones, “son realmente los maltratados”. Con todo, por ahora “no hay visos de cambios en las normativas”. Por eso a los afectados por el desamparado legal y judicial sólo les queda seguir dos consejos para recuperar la serenidad: “Tener paciencia y buscar apoyo, porque hay muchas instituciones que los respaldarán”. >d.n.a.
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