Domingo , 23 septiembre 2018
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La ´increíble´ condena de Adrián

La ´increíble´ condena de Adrián

DANIEL MILLET SANTA CRUZ DE TENERIFE.- Adrián Dario Bazzini acaba de llegar de otra sesión con el psicólogo. Ha estado en tratamiento desde que empezó todo. “Jamás imaginé que pudiera terminar en la cárcel”, admite este hombre de 41 años, sin el menor antecedente penal ni sanción, sentado en una cafetería de Santa Cruz. “Sólo falta la comunicación del ingreso. Todavía no soy consciente de lo que me espera”, añade. Adrián fue condenado a dos años y tres meses, según sentencia del 16 de abril de 2008 de la juez del Juzgado número 5 de la capital tinerfeña, Esther García Afonso, por “maltrato habitual en el ámbito familiar” a su ex novia, Teneza S., además de un “delito de menoscabo psíquico” y otro de “amenazas”.
Lo “increíble” del caso, según abogados consultados por este diario y por el propio afectado que han visto la sentencia, es que no hay pruebas, no hay partes médicos, la misma denunciante no es la afectada -sino su hermana Amanda-, el propio texto incurre en contradicciones “flagrantes” y la culpabilidad únicamente se basa en los testimonios de Teneza, Amanda y la madre de ambas. No hay otros testimonios y Adrián, que considera que éste es un caso “de libro” de denuncia falsa en el ámbito de la violencia de género, añade que pese a la insistencia en su inocencia y las pruebas y testimonios aportados, incluida una novia anterior, la juez “nunca me quiso escuchar y rechazó todos los informes que presenté”.
La historia arranca en 2003, cuando Adrián, recién llegado de Argentina, conoce a Teneza en Lanzarote e inicia una relación. Pronto decidieron trasladarse a La Laguna, Tenerife, porque ella estudia Sociología en la universidad. “Poco a poco me di cuenta de que era rara, taciturna, callada. No tenía apenas amigos y había una persona que la influía sobremanera, su hermana Amanda, todavía más siniestra”. Adrián puntualiza que Amanda es pedagoga y “conoce muy bien los casos de violencia machista y la sintomatología del maltrato”. “Con el tiempo recordé conversaciones durante mi relación con Teneza y empecé a relacionarlo todo. Más de una vez, estando con Teneza, su hermana y la novia de ésta bromeaban con casos de maltrato, con que si esta o aquella iba a conseguir sacarle dinero al denunciado o cosas así. Lo increíble de todo es que no eran chistes; hablaban en serio”, matiza.
La relación estaba acabada. Adrián se sentía “cansado”. Es más, dice que si alguien fue maltratado psicológicamente fue él. “Era muy celosa. Me miraba el móvil, entraba en los mensajes, me borraba números de amigas, incluso llegó a llamar con un número oculto a una de ellas…”. Ya habían pasado tres años, mantenían la convivencia en un ático de la avenida Trinidad, pero la unión se había deteriorado. “Un día me levanté y le dije que teníamos que acabar con esto. Ella dijo que se iría, pero no terminaba de hacerlo. Pasó un mes, un mes y medio… Vino el verano y ella se iba a ir a Lanzarote con la familia con la promesa de que a la vuelta se marcharía definitivamente. Yo le dije que no, que recogiera ya las cosas… Días antes de irse a Lanzarote pasamos la noche de lo más normal. Ella se sentía mal y la atendí, le hice la comida, charlamos… Al día siguiente desapareció y fue hasta el día posterior cuando volví a tener noticias suyas. Llegué a casa de trabajar y me encontré con que sus cosas estaban embaladas. Me sentí muy aliviado”. “Entonces me llamó: me dijo que iba a venir con la hermana y una amiga de ésta para recoger las cosas. Vinieron. Recogieron las cosas. La amiga se fue (testificó que no vio nada) y se quedaron la hermana y ella. De repente, la hermana me dice que me siente, que tiene algo que decirme: ´La próxima vez que intentes comunicarte con ella te denuncio por malos tratos´. Yo le dije si me estaba amenazando. Me dijo que sí. Nunca subí el tono de la conversación, mientras Amanda sí intentó que perdiera los nervios. Lo vi venir, me tranquilicé, me senté y lo único que hice fue decirles que se fueran”. Ese mismo día, el jueves 13 de julio de 2006, se fue a trabajar a su puesto como camarero en una pizzería de La Laguna. Volvió a casa, regresó a la pizzería por la tarde y sobre las diez y media de la noche apareció un coche de la Policía. “Preguntaron por mí y vino la dichosa frase: ´Queda detenido´. Estuve 36 horas en el calabozo. Yo no sabía ni quién me había denunciado ni por qué. No sabía nada”. “El juicio fue una trágica pantomima”, comenta Adrián. Y lo que menos entiende es que su recurso fuera desestimado aún detallando “las numerosas irregularidades y contradicciones”. Primero porque la sentencia alude a “los hechos que se declaran probados”, cuando en otro apartado se dice que “al no resultar acreditados los elementos objetivos y subjetivos” de las infracciones penales que se le atribuyen… Además, el texto condenatorio se refiere a “un delito de menoscabo psíquico”, cuando en la acusación se le atribuía “un delito de lesiones”, lo que perjudicó su defensa. Básicamente, los hechos que la juez creyó probados son los siguientes: que durante la relación Adrián se dirigió a Teneza de forma reiterada con insultos como “puta, mentirosa, zorra, inútil”; que él la seguía, se presentaba de improviso cuando ella estaba con sus amigos en la facultad, le propinaba empujones y le miraba la ropa interior para comprobar si había estado con otro; que en la Semana Santa de 2006 la empujó contra una cabina telefónica cuando estaba con la hermana y unos amigos; que la llamó “puta y cerda” en otra ocasión en Lanzarote; y que cuando Teneza, su hermana y una amiga fueron a recoger las cosas, Adrián le dijo “zorra, puta mentirosa, te voy a perseguir por todos lados, voy a por ti”…
Sin embargo, la Asociación de Abogados de Familia cuestiona seriamente estas denuncias y las solicitudes de orden de protección “cuando no se presenta ninguna prueba objetiva”. Ninguno de los amigos supuestamente testigos declaró, no se aclaró ni siquiera quiénes eran, la única amiga declarante manifestó que “no presenció insultos” cuando Teneza fue a recoger sus cosas y que “eran una pareja normal”, no se presentó ningún parte médico, la sentencia se basa únicamente en los testimonios de la denunciante, su hermana y su madre, y asimismo la juez desestimó un informe psicológico de la defensa y la comparecencia de una antigua novia de Adrián venida de Argentina (que negó que en ningún momento Adrián la maltratase ni nada parecido y que seguían siendo amigos) porque “el vínculo de amistad pone en duda su imparcialidad”. El abogado defensor se preguntó en el recurso: “Si el hecho de ser amigos pone en duda la imparcialidad [de la ex novia argentina], qué será cuando les une un vínculo de parentesco tan directo como madre y hermana”. Aparte de las innumerables contradicciones en el relato de los hechos por parte de Teneza y su hermana, que se detallan en el recurso, Adrián alega que “hay muchas más incongruencias que la juez no quiso escuchar”: “Casi terminando la relación se vino conmigo a Argentina para conocer a mi familia. ¿Cómo una mujer que ha sufrido violencia de forma frecuente desde el principio se va con el supuesto maltratador a más de 10.000 kilómetros? ¿Cómo su hermana y su madre, que fueron a despedirla al aeropuerto, permiten que se marche con su supuesto maltratador? ¿Cómo iba a acosarla en la facultad si estaba todo el día trabajando, lo cual puedo probar y acreditar? ¿Cómo una mujer que ha estado siendo maltratada y que dice sentir miedo viene poco días antes de terminar la relación, se pasa la noche conmigo y a continuación viene ella misma, con la hermana y una amiga de ésta, a recoger las cosas? ¿Cómo una maltratada llama a la persona a la que acaba de denunciar nada menos que ocho veces -como acredité-, mientras lo trasladan en el coche policial? ¿Cómo ese maltratador puede haber tenido otras relaciones más duraderas sin absolutamente el menor problema?”.Adrián lamenta “no haber hecho caso” a las advertencias de sus padres. Hoy mismo tenían previsto llegar a Tenerife. “Están muy afectados”, dice. Ha presentado un recurso de amparo, aunque es consciente de que no suele concederse, y mientras piensa seguir luchando: “Iré a la cárcel, pero reclamaré donde haga falta: al Diputado del Común, al Defensor del Pueblo, al Consejo General del Poder Judicial…”. La sentencia incluyó una orden de alejamiento de 500 metros que le ha obligado a cambiar de trabajo y a mudarse a Santa Cruz. Y lo peor, afirma, “es que estas denuncias falsas afecten a más hombres que como yo se ven abocados a la total indefensión y sobre todo a las verdaderas víctimas de la violencia machista”.
La actual novia y las denuncias falsas.- Las vueltas del destino, la nueva compañera de Adrián sabe de violencia machista por sus estudios. Prefiere no identificarse, pero sí deja claras algunas cosas: “Adrián jamás me ha insultado, jamás me ha amenazado, jamás me ha prohibido estar con mis amigos, más todo lo contrario. Es más, nunca me ha dicho nada sobre que vea a mi ex compañero, con el que tengo buena relación”. Añade que es una persona tranquila y comprensiva, y que lo mismo corroboró en el juicio otra novia con la que este argentino, con reisdencia legal en España, estuvo 7 años “Me parece increíble lo que le está pasando y, sobre todo, los argumentos de la sentencia”, matiza. Entonces, Adrián recuerda que el informe psicológico que se hizo a la ex novia que denunció el maltrato “detectó que está mal, como siempre pensé, pero lo atribuyó a un cuadro de maltrato”. “Encima, tengo la culpa de sus males psicológicos”, añade. Su actual novia cree que el “gravísimo problema de la violencia machista, que rechazo rotundamente”, está desencadenando precipitaciones a la hora de enjuiciar los casos y que esta paranoia, más una visión radicalizada, están dejando filtrar denuncias falsas. Y recuerda algo muy importante: Teneza recibirá 3.000 euros de indemnización, que tendrá que pagar Adrián, más el derecho a una ayuda económica por dos años procedente de los fondos públicos.
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