Jueves , 6 diciembre 2018
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Secuestró a mi hija y la llevó a un piso tutelado´

Secuestró a mi hija y la llevó a un piso tutelado´

MIGUEL ÁNGEL AUTERO SANTA CRUZ DE TENERIFE La niña se quedó conmigo cuando sólo tenía cuatro meses. Mi ex pareja trabajaba en la hostelería, en jornadas interminables y sólo descansaba un día. La relación terminó por desgaste, sin conflictos. Ella veía a la niña cuando libraba, habíamos quedado así”, recuerda, sin embargo, “tras cuidar del bebé durante un año, mi ex pareja fue un día a recogerla a la guardería municipal de Candelaria y la secuestró; se la llevó sin avisar y no supe de ambas hasta días después, cuando ya había puesto varias denuncias”.Fue entonces cuando Jaime Cros supo que su hija estaba con su madre en un piso tutelado para mujeres víctimas de violencia de género dependiente de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Candelaria. Jaime dice que “la madre se la llevó en septiembre de 2007, tres meses después de que hubiera ingresado en ese piso”. Afirma que, tras hablar con trabajadoras sociales y preguntarles por qué estaba su ex pareja allí, le contestaron que “la derivaron por emergencia social pero que no era por malos tratos”. Sin embargo, al tratarse de un piso para víctimas de violencia y existir restricciones al respecto, “no podía averiguar su localización, comunicarme con mi hija o recabar algún tipo de información sobre ella”. Jaime entiende las restricciones sobre este tipo de pisos ya que responden al interés de protección de las víctimas de la violencia, sin embargo, lo que denuncia es que si su ex pareja no le había denunciado y ella no había ingresado por malos tratos “se estaba cometiendo contra mi una grave injusticia al verme privado de ver a la niña, máxime cuando me puse en contacto con la concejal de Servicios Sociales de Candelaria, Olivia Pérez, y me confirmó las razones del ingreso de mi ex pareja”.
Sospechas.- Al insistir con las denuncias para poder ver a su hija, fue requerido desde el juzgado número 3 de Güímar donde su titular le dijo que “las denuncias se estaban archivando y que era mejor que resolviera el asunto por la vía civil”. Días después recibió una llamada de su ex pareja para decirle que la niña se había puesto mala y que las fuera a buscar para llevarlas al centro de salud. Jaime asegura que sospechó de esa llamada pues en el piso conviven con las trabajadoras sociales que podían acompañarlas. Era de noche y le dijo dónde tenía que recogerla. “Por eso fui acompañado y al llegar allí estaba ella, la niña y otra compañera del piso. Fuimos al centro de salud y le indiqué al vigilante y a un policía local que se quedaran a mi lado porque sospechaba de que mi ex pareja fuera a fingir alguna situación de maltrato”. Las sospechas de Jaime se confirmaron ya que, a pesar de estar acompañado, al poco recibió una denuncia aunque, en el juicio, ni fiscal ni juez se creyeron la versión que dieron mi ex pareja, la otra mujer, y las educadoras del piso que llevó como testigos”.
En ese piso tutelado -asegura Jaime- “han ocurrido hechos irregulares”. Dice que dispone sólo de tres plazas, sin embargo, además de su ex pareja que ocupaba una de ellas sin ser víctima de violencia, “la compañera de piso a la que antes me he referido y que sí había puesto denuncias contra su pareja, seguía manteniendo esa relación a pesar de que estaba acogida en el piso. Me constan estos hechos porque conozco los antecedentes penales de ese hombre”. Además de esto, “mi ex pareja, tal y como recogen varios informes que tengo en mi poder, no cumplía con su obligación de llevar a la niña a la guardería. En estos documentos existe una relación de los días que faltaba la niña. Había meses que no acudía del orden de diez o doce días. Cuando ocurría esto, la niña se quedaba sola en el piso con las educadoras, pues mi ex pareja salía muy temprano a trabajar y llegaba por la noche”, denuncia. Al final, tras seguir escribiendo varios recursos por estos motivos al Ayuntamiento, fue el propio alcalde, José Gumersindo García, quien dio orden para que expulsaran del piso a las dos mujeres”, señala. Su ex pareja se fue del municipio y se instaló en Guaza, Arona, tras iniciar una nueva relación. Mientras, el proceso civil por la custodia de su hija seguía adelante hasta que por fin salió la sentenciaque califica de “sorprendente”. Cros subraya que en ella se recoge que mientras por un lado dice que “se hace extremadamente difícil pronunciarse por una opción que no sea la más próxima a la guarda y custodia compartida” más adelante señala, en cambio, que al no estar de acuerdo la madre “resuelvo que estando los dos progenitores en igualdad de condiciones, debe entregarse la guarda y custodia a la madre por la especial relación psicofísica de un menor con la madre, criterio consagrado por nuestra jurisprudencia para casos como éste en los que existe esta igualdad personal, similar, afectiva y de ofrecimiento de un marco de estabilidad personal para la niña. Por lo tanto podríamos definir la guarda como una facultad doméstica en el sentido de que comprende todo lo relacionado con el quehacer diario que han sido tradicionalmente realizados por la madre”. Jaime asegura que a pesar de que la sentencia reconoce que la custodia compartida sería lo más aconsejable “no entiendo cómo se vulnera lo que es un derecho de igualdad entre un padre y una madre con respecto a las obligaciones para con sus hijos”. Esto ha traído que “tenga que denunciar a mi ex pareja a menudo al negarse muchas veces a entregarme a la niña tal y como dice la sentencia”.Este periódico se puso en contacto con el Ayuntamiento de Candelaria y desde los Servicios Sociales se informó de que la ex pareja de Cros “llegó al piso tutelado tras ser derivada por la Oficina Comarcal de Violencia de Género y que en el piso en el que estaba era atendido por personal de la ONG Mujeres y Solidaridad”.
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