Sábado , 25 noviembre 2017
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Ser padre en España
Los padres que quieren ser padres

Ser padre en España

El 15 de mayo se celebra el XXI aniversario del Día Internacional de la Familia, una fecha proclamada por la Asamblea General de lasNaciones Unidas en 1994 para constatar la importancia de la insitución familiar. En numerosos países se aprovecha la ocasión para celebrar actos y concienciar de la valía de las familias, sus demandas y su aportación a la sociedad. En España no hay tradición de conmemorar esta fecha, sin embargo, en esta ocasión, el Gobierno sí decidió precisamente ayer, en plena campaña electoral, hacer su particular aportación con la presentación del tan esperado Plan Integral de la Familia.

España es uno de los pocos países del mundo desarrollado que contrariamente a las recomendaciones de las Naciones Unidas, ni celebra el día Internacional del Hombre ni el día Internacional de la Familia.Solo se celebra el día Internacional de la Mujer, las mejores proscriptoras de voto, facilitando politicas para la destrucción familiar y del hombre, a la carta de la mujer que quiera destruir a su pareja.

El lema elegido este año por la Naciones Unidas es «¿Los hombres a cargo? Igualdad de género y derechos de los niños en las familias contemporáneas» con el objetivo de destacar el papel de la figura paterna.

La creciente ruptura de matrimonios, así como las nuevas fórmulas familiares establecidas durante las últimas décadas, han provocado un aumento de hijos que crecen sin el referente de un padre o lo tienen muy lejos de ellos. Madres solteras, abandonadas, separadas o divorciadas intentan criar a sus hijos bajo la premisa de que ellas solas se bastan.

En España hay más de dos millones de niños que viven sin la figura del padre

En España hay más de dos millones de niños que viven sin la figura paterna, según datos del la Plataforma Hombres por la Igualdad, y aún así, en nuestro país existen muy pocos estudios que demuestren lo que supone la figura paterna, o su ausencia, en el desarrollo integral de los niños.

En uno de ellos presentado por The Family Watch (TFW), «La importancia de la figura paterna en la educación de los hijos: estabilidad emocional y desarrollo social», su autora, María Calvo, profesora titular de derecho Administrativo de la Universidad Carlos III, asegura que la función del padre ha sido devaluada progresivamente. Existe el «convencimiento generalizado de que el padre y la madre son intercambiables y que ahora el modelo social ideal y dominante es el consistente en la relación madre-hijo». Es decir, el padre se considera prescindible.

Estados Unidos es el país con más madres solas del mundo desarrollado. Según las estadísticas, uno de cada tres niños crece sin padre —dos de cada tres en niños pertenecientes a minorías—. Es decir, 24,7 millones de niños norteamericanos están en esta situación, un número mayor que el de americanos afectados por cáncer, Alzheimer y sida juntos.

En España, el padre es valorado y aceptado en muchas ocasiones en la medida en que sea una especie de «segunda madre», papel exigido en muchas ocasiones por las propias mujeres quienes les recriminan no cuidar, atender o entender a los niños exactamente como ellas lo hacen. Ante este panorama, los hijos captan estas recriminaciones y pierden el respeto a los padres, a los que consideran inútiles.

Según María Calvo, la incomprensión hacia los hombres «conlleva una serie de efectos perversos» cuyas consecuencias todavía no hemos comenzado a percibir en nuestro país donde las políticas y medidas administrativas siguen dirigiéndose hacia las mujeres. «Esta ignorancia puede provocar un desequilibrio en la sociedad de consecuencias muy graves en un corto plazo si no se toman medidas antes de que sea demasiado tarde», advierte esta profesora que es, además, investigadora visitante en la Universidad de Harvard.

Según los expertos, cuando el padre está ausente no juega su papel de «separador» que es el que permite al niño diferenciarse de la madre, por lo que se produce «una insana interdependencia». Esta situación puede conllevar a que en la adolescencia, el niño utilice la violencia para afirmar su propia existencia y probar su virilidad. Las madres —según el informe de TFW— no logran hacerse obedecer e, incluso, en ocasiones llegan a ser agredidas por un hijo al que no han puesto límites.

Posibles efectos de la crianza sin padre

Algunas investigaciones sugieren que la función paterna tiene una influencia crítica en el desarrollo de la capacidad de controlar los impulsos, la agresividad y las adicciones. Según el psiquiatra infantil Cristian Muñoz Farias, los adolescentes que han crecido sin la figura paterna sienten inseguridad, soledad y depresión que puede plasmarse en fracaso escolar, falta de control y consumo de drogas. En esta línea, un informe de 1994 demuestra que el 50% de los toxicómanos en Francia e Italia provienen de familias monoparentales. En Estados Unidos, el 29,7% de los niños sin padre y el 21,5% de los hijos de padres divorciados que viven con la madre han repetido, al menos, un curso escolar.

Crece la cifra de padres que desean implicarse junto a su mujer en la crianza de los hijos

A pesar de la crudeza de los datos, las estadísticas de un informe de La Fundación de la Obra Social la Caixa, muestran cómo, por regla general, ha aumentado la cifra de hombres que desean implicarse junto a su mujer en la educación de los hijos y que, además de trabajar fuera de casa, han asumido con responsabilidad y compromiso la tarea de criar a los hijos y colaborar en las tareas del hogar. Para María Calvo «la colaboración de los hombres en el hogar y la crianza de los hijos es un asunto de justicia y de igualdad que precisa de soluciones prácticas», pero que se inicia principalmente con un cambio de mentalidad femenina.

La farsa de la corresponsabilidad que se le exige al padre.

En opinión de José Luis Sariego, abogado y mediador familiar, existen aún muchas asignaturas pendientes para potenciar el papel del padre. «Solo se habla de corresponsabilidad en una pareja, pero cuando hay un divorcio al hombre se le niega tal reconocimiento. Una madre que pide la custodia solo necesita presentar ante el juez su DNI. Sin embargo, la ley catalana, por ejemplo, exige que el padre deba adjuntar un montón de pruebas —lo que se denomina Plan de Parentalidad— que demuestren que es un buen padre. Y, finalmente, se le deniega la custodia».

Este abogado también critica que en nuestro país, tanto desde los organismos del gobierno como desde asociaciones feministas, se pida que «el padre colabore en la crianza compartida del hijo. Pero si se tramita un divorcio, lo que antes era una exigencia ahora es un rechazo».

La Convención del Menor de las Naciones Unidas obliga a la corresponsabilidad de ambos padres enm la crianza de los hijos, en españa solo se exige si los padres conviven, si no, se rechaza las responsabilidad de la crianza al padre salvo en financiar que la ejerza la madre.

Los permisos de paternidad también son un asunto a mejorar. «En Europa los padres pueden disfrutar de estos permisos a la vez que la mujer, pero en nuestro país se asume que la crianza del hijo corre a cargo de la mujer desde el primer momento dando a entender que el hombre no sabe hacerlo. Es necesario ampliar los permisos y aumentar la conciencia social de que el padre puede cuidar perfectamente de los hijos».

Según datos del INE, el 90% de los hombres está dispuesto a asumir la crianza de los hijos, pero «es la clase política la que frena sus posibilidades a no fomentar medidas que contribuyan a este fin». concluye Sariego.

 

Basado en la entrevista de LAURA PERAITA publicado en el ABC el día 18/05/2015 

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