Miércoles , 26 septiembre 2018
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Síndrome de Alineación Parental: niños en medio de rupturas matrimoniales

Síndrome de Alineación Parental: niños en medio de rupturas matrimoniales

El síndrome de alienación parental es cada vez más frecuente en los divorcios. Sucede cuando los hijos son manipulados por el padre o madre con quien queda conviviendo, y éste obstruye o dificulta la relación con el progenitor no conviviente, sumergiendo a los niños muchas veces en el odio.

En esta “alienación” se produce “una tortura psicológica” y los chicos se identifican y aceptancuanto se dice del padre que ya no convive con ellos y se ponen en su contra. No obstante, setrata de una situación “normal” y superable si no hubo malos tratos previos al divorcio.
Lo más habitual es cuando una pareja entra en duelo por su separación; ambos culpan al otro, y los niños tienden a identificarse con los argumentos del padre conviviente, quien tiene más ocasión de influir, ya que dejan de ver diariamente al otro progenitor.

Una madre o padre impedidores, quitan infancia a sus hijos, al cercenar por ejemplo horarios y tiempo que los menores necesitan compartir con quien ya no vive con ellos, por lo que producen efectos destructivos.

Los menores quieren vivir con ambos padres porque para ellos las dos figuras son significativas.La licenciada Susana Pedrosa de Alvarez, perito psicóloga argentina, investigadora de conflictos de familia y consultora de la Asociación de Padres Alejados de sus Hijos, explica que”los hijos ven que el padre más fuerte y con más poder es el que convive con ellos y por lotanto se acercan a la potencia que prevalece, o pueden percibirlo tan agobiado que temenlastimarlo si muestran su amor al otro padre”.

Lo más común -según la profesional- es que los hijos “se sientan tan lastimados y dañadosque también alberguen sentimientos de inadecuación, insuficiencia o se culpen de la situa-ción, debiendo pagar el precio de “una falta de autenticidad emocional”. Porque, a raíz deldivorcio, deben renunciar a sus propios sentimientos y emociones y tratar de adaptarse a que “mamá está conmigo” o “papá que sufre tanto”, acabando así por mirar la realidad desde el marco de referencia de los adultos y no del propio.

Los chicos que se “adultifican” aprenden a rechazar al padre no conviviente, lo que significarechazar la autoridad de un adulto; entonces, surgen más tarde los trastornos de comportamiento en la adolescencia.

Lo mejor es prevenir.- Ambos padres deben hacer arreglos claros de manutención, especialmente cuando el cuidado de los hijos queda en uno solo de ellos.
Es preciso determinar horarios, días y espacios que compartirán los chicos con su padre noconviviente; no obstante, un acceso irrestricto, indiscriminado, también afecta a los hijos, es una incomodidad para todas las partes dado que tienen que pactarlo de contínuo.
Delante de los hijos, nunca hay que hablar mal del otro progenitor.
Los padres deben preservar “como un momento amable entre ex-cónyuges el espacio del momento del arribo del progenitor no conviviente y la vuelta a casa de los chicos”, apuntó la psicóloga, quien remarcó el efecto contraproducente de la manipulación al expresar: “Es imprescindible que cada padre en esta nueva situación ejerza como tal con un criterio igualitario, sin manipular a los chicos.”

Asociación Catalana de Padres Separados

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