Viernes , 22 junio 2018
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Los procesos de separación disparan las falsas denuncias por malos tratos en Álava

Los procesos de separación disparan las falsas denuncias por malos tratos en Álava

El hecho de que una mujer denuncie a su pareja por maltrato, por desgracia, ya no es noticia. El hecho de que interponga una acusación falsa para obtener un beneficio en el proceso de separación parece que no merece serlo. Pero los recovecos que facilita los abusos a la Ley de Violencia de Género son ya una realidad que, aunque no se cuente, existe. Una vuelta de tuerca perversa a una norma que nació con la pretensión de proteger a unas víctimas, y que ahora, en ocasiones, crea otras. Y de varios tipos. Las personas perjudicadas por esta práctica no son sólo los hombres que son falsamente acusados de maltrato; a las mujeres que realmente sufren este tipo de abusos físicos o psicológicos también se les hace un flaco favor. Dicen las asociaciones de padres y madres separados que el problema de la Ley radica en su carácter sexista, una “estrategia institucional basada en la discriminación positiva”. “En primer lugar va en contra del hombre porque es discriminatoria, ya que se penaliza más o menos en base al sexo. Al tratarse de una Ley sexista, nunca se abordará el problema de forma global”, denuncia Rafael Rodrigo, portavoz de la Confederación Española de Padres y Madres Separados. Y es que, en nuestro ordenamiento jurídico un mismo hecho es constitutivo de delito si lo ejerce el hombre sobre la mujer y de falta si se da el caso contrario, o si lo practica cualquiera fuera de la familia. El derecho a la presunción de inocencia tampoco se contempla. Si una mujer denuncia a su pareja por maltrato, la policía detiene al hombre denunciado. No es necesario que ella presente pruebas. Aunque resulte difícil de creer, cada vez son más los casos de instrumentalización de esta Ley, ya sea por venganza, por influir en la decisión del juez sobre la custodia de los hijos, o por recomendación expresa del jurista. “Es una tendencia que se está apreciando en Álava. Se utiliza para conseguir separaciones inmediatas y que una persona que me molesta abandone el domicilio. Está claro que va en perjuicio de las mujeres que realmente son maltratadas, y por su puesto de esos hombres falsamente acusados”, explica Mari Sol Palacios, vicepresidenta de la Asociación de Madres y Padres Separados de Álava Amapase. “A la asociación alavesa llegan destrozados. De repente se encuentran con 24 horas para recoger sus cosas y abandonar su casa. Y tienen que ver a sus hijos en un punto de encuentro, cuando en realidad no han hecho nada. Es un palo psicológico muy gordo porque son tratados como criminales y señalados con el dedo”. Desde la federación, se les ofrece apoyo psicológico y emocional, así como orientación jurídica. Y además, se lucha porque tengan en cuenta a colectivos como éste a la hora de legislar porque es muy difícil que una denuncia se descubra como falsa ya que, a pesar de no haber pruebas inculpatorias, tampoco las hay exculpatorias. extendida El problema de esta mala praxis afecta ya a tantos hombres que hasta se han creado asociaciones expresamente dedicadas a la denuncia de esta realidad. José Luis Malavé es presidente de la Asociación de Denuncias Falsas y víctima al mismo tiempo. “La jueza de mi última declaración me dijo que iniciara alguna acción legal contra mi ex pareja porque ella pensaba que me había acusado falsamente. Pero incluso intuyéndolo, no se pudo demostrar. Mientras jueces y fiscales sigan sin perseguir las denuncias falsas, se destrozarán las vidas de muchos hombres”. En concreto, alrededor de 120.000 hombres al año se ven afectados en España por esta práctica, según datos de la Confederación Estatal de Asociaciones de Madres y Padres Separados.
Asociación Catalana de Padres Separados

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